Un modelo de Compliance: ¿gasto o inversión?

Tomando en cuenta que por lo general los altos directivos de una empresa suelen fundamentar la toma de  decisiones en criterios numéricos. Por ello, para muchos surge la duda si adoptar a corto o medio plazo un programa de cumplimiento normativo, o de compliance, es un gasto o una inversión. 

Ante esto, debe definir qué es para su empresa un gasto y qué es inversión. A grosso modo, la principal diferencia que destacaría de ambos conceptos radica en el denominado “retorno esperado” para la empresa. Mientras que en la inversión se espera conseguir un rendimiento en el futuro, en el gasto simplemente no se espera ese rendimiento futuro, o retorno, tan solo representa la contraprestación de la utilización de un bien o servicio concreto. 

A estas alturas, todavía observamos que las empresas se resisten un poco a la cultura de la prevención, pues se sigue considerando como una carga. Una carga en dos sentidos. En primer lugar tenemos el coste, ya que hay que invertir en establecer el código ético de la empresa, detectar los riesgos, configurar los procedimientos para evitarlos o mitigarlos, y establecer un plan de prevención que incluya desde las funciones del compliance officer, hasta cuestiones como un el canal de denuncias. 

Además, existe la creencia de que esta tarea es únicamente para empresas de grandes dimensiones, como bancos o compañías de telecomunicaciones o energía, y que en su caso no reportará ningún beneficio. Y en segundo término, observamos que muchas empresas ven a la prevención como una limitación, como si el hecho de establecer una serie de procedimientos les quitara libertad en la gestión. 

Sin embargo, según las nuevas exigencias en el mundo empresarial, promueven las nuevas modalidades de mejores prácticas como la adopción de modelos éticos que pronto será un eje fundamental en la toma de decisiones. 

Pero si quiere una respuesta más pragmática, el contar con modelos compliance reporta varias ventajas que permiten un mejor desarrollo del negocio. Entre ellas, el hecho de que las empresas puedan ser responsables de las acciones de sus proveedores, agentes o distribuidores (cuando han cometido un delito en ejercicio del negocio que implique un beneficio directo o indirecto a la empresa) hace que un requisito para poder ser contratado sea el tener adoptado un modelo de prevención de delitos.

Y otro punto no menos importante,  es que la implementación adecuada de un sistema de compliance, permite que la empresa sea eximida de responsabilidad penal.  

Otros resultados cuantificables son la reducción de riesgos por sanciones administrativas, y penales al disponer de medidas preventivas, la mejora de relaciones con la supervisión administrativa, o la obtención de mejores puntuaciones y ventajas competitivas en procesos de contratación, entre otros. 

A todo ello se une la repercusión positiva que genera en la imagen de la compañía a todos los niveles, desde la captación de nuevo talento cualificado y honesto, hasta el hecho de atraer inversión por el mero hecho de ser percibido como una empresa transparente y fiable. 

 

Por ello consideramos que el coste-beneficio es con obviedad, positivo. Si va hacer este gasto, lo ideal es gastar en cumplimiento con criterio, contratando los servicios de los profesionales adecuados. 

Debe revisar que ese gasto inicial no sea superfluo, sino efectivo.  Es decir, esto le servirá como termómetro para medir el grado de madurez empresarial. 

Recuerde que la adopción, implantación y gestión de un programa de compliance es un proceso progresivo, necesita de tiempo y una buena planificación permeable a todos los niveles de la compañía hasta que los resultados pueden ser apreciados. Consulte a los expertos. 

Fuente consultada: ‘Compliance’, ¿carga o ventaja? de Julio Menchaca.